Noticias y Exposiciones



ÍNDICE


Puenting, 5 años de saltos, UMH
Intransit 2016
Seleccionada en Arte + Social + Textil 2016
Divulgarte 2016
Arte Shop 2015 Turismo Bilbao
Biodivers 2015
Bilbao Arte 2015
EXPOJOVE 2014
JUST MAD4
Raíces y Puntas
Plantas Eléctricas en la Mustang Art Gallery
Galería Isabel Hurley 
IKAS ART 2009   


............................................................................................................................


Exposición puenting 5 años de saltos




Intransit 2016










Seleccionada en Arte + Social + Textil







Divulgarte 2016





Conferencia "Procesos, creación Arte y Naturaleza"











Arte Shop 2015 Turismo Bilbao

 











Biodivers 2015








Bilbao Arte 2015









EXPOJOVE 2014









Beca CACIS 2014 "Autóctonos Indígenas"














JUST MAD4 






 
 







Raíces y Puntas















"Plantas Eléctricas" en la Mustang Art Gallery





MIRIAM MARTÍNEZ GUIRAO

Jardines micro-políticos y paisajes eléctricos

Tatiana Sentamans


A medio camino entre el jardín contemplativo y la jungla eléctrica minimalista, plantas eléctricas es el nuevo universo poético creado Miriam Martínez Guirao. En él, un conjunto de insólitas especies botánicas producen un efecto sensorial donde la luz es materia prima y resultado en un particular proceso de fotosíntesis, y donde otras familias vegetales crecen espacialmente entre luces y sombras. La ingeniería procedimental puesta en marcha a tal efecto, supone una búsqueda y experimentación materiales en las que se combinan elementos tan dispares como la porcelana, el latón, el plástico, la madera, circuitos eléctricos, cables, y varios objetos. De este modo, la artista genera diálogos entre lo manufacturado y lo artesanal; entre lo delicado y único, y lo seriado y sustituible.

Su continuo interés formal por los motivos y texturas vegetales, puede rastrearse hasta trabajos anteriores como las series “Invasores-invadidos” (2005-2006), “Plantas carnívoras” (2009) o “Sobre-sub_suelo” (2010). Además, el referente temático de éstos traza un camino hacia el proyecto de investigación académico “Jardines Efímeros” (2012), que cristaliza aquí en una nueva vuelta de tuerca de los binomios naturaleza-artificio, perecedero-duradero. Su modelo de producción personal es una especie de topiaria conceptual, que poda la idea de experiencia componiendo un jardín cada vez. Y qué es un jardín sino una bisagra entre naturaleza y cultura, donde la intervención humana determina y dispone las especies, la forma y el lugar, y por lo tanto, ordena plásticamente el espacio. Sin embargo, si elevamos la vista hacia el archivo online , debemos afirmar con rotundidad que Miriam reivindica la mirada, el jardín como object trouvé micro-político, pues hay una búsqueda de lo silvestre y de lo salvaje en lo urbano, como revolución y como signo de resistencia.

Lo que más me interesa en un paisaje es el alzado (Richard Serra).
Fondos neutros; el blanco pintado de la ausencia de pigmento como traducción y síntesis de la saturación del color-luz; objetos superpuestos que reivindican un enfoque macro de lo micro, y llevan el detalle a un primer y único plano; pintura como escultura, como instalación; la serie “Cuadros eléctricos” -uno de los principales componentes de la exposición- conceptualiza la turbación sensorial de la pintura romanticista del XIX de Turner, y plantea una emoción contenida, y una visión del paisaje concisa y definida, sin brumas ni nieblas. A través de la seriación e instalación de módulos-piezas, la artista propone una hipótesis conectiva, una ecuación que se desarrolla a lo largo de la retícula ordenada de su peculiar panorama perspectivo: [electricidad ≥ existencia vegetal]. Quizás además porque el paisaje es una mirada proyectada desde una perspectiva de descubrimiento, es a partir de pequeñas plantas silvestres encontradas en su entorno, como Miriam genera nuevos especímenes de plástico a los que dota de raíces-cable y hojas-microchip, para respectivamente, tomar y transformar materia y energía del entorno. Pareciera entonces como si las plasticosas briznas fueran obra de la prótesis alimentaria cibernética y no de la mano de la escultora, en lo que en definitiva se propone como vida artificial.




radical. (Del lat. radix, -īcis, raíz). (RAE)
Desde sus primeros trabajos, la artista muestra un claro interés por el ciclo nacimiento-crecimiento-muerte. Especialmente en su proyecto expositivo más reciente (“Raíces y puntas”, 2011), sugiere a través del cabello tejido, diversas reflexiones acerca de la experiencia vivida y su devenir entrecruzado, entretejido. Y la raíz ahí, y ahora en plantas eléctricas, es leitmotiv central como sustento, como toma de tierra, y definitivamente, como resistencia, registro, y sustrato fósil. La instalación central de la sala MAG “Enraizada”, está compuesta por quince piezas de porcelana, iluminadas por un sistema eléctrico led de luz blanca y verde, que penden/nacen del techo de una maraña de lianas-cable. Cada una de las piezas, es un artefacto de diseño industrial, que pervierte la idea funcional de bombilla en una retorcida revisión de los preceptos Bauhaus, y a la vez entronca con las lámparas globo que suben y bajan de Marianne Brandt (directora del taller de metal tras la marcha de Moholy-Nagy), o con sus flexos como el Kandem. En “Enraizadas”, las ampollas no son más un mero contenedor estanco o límite, sino finas crisálidas cocidas de luz, donde los intersticios entre las superposiciones de hojas de hiedra porcelánicas y translúcidas, generan una amalgama de claroscuros contrastados y reflejos que nos llevan de regreso al paisaje romántico. La idea de paisaje implica una contemplación, y por lo tanto una perspectiva, en la que la distancia y el punto de vista son fundamentales. Aquí sin embargo, y en contraposición a “Cuadros eléctricos”, o a “Sobrellaves”, hay una exaltación en la escala instalativa, que empequeñece lo humano, y que provoca ese éxtasis privado del estar-en.



Finalmente, tras un recorrido quasi baudelairiano de plantas eléctricas, puede afirmarse que Miriam Martínez Guirao, a través de un planteamiento conceptual y procedimentalmente complejo, pero formalmente delicado y sutil, construye un jardín donde reivindica, desde lo cercano y personal, una resistencia cultural de lo natural –valga la paradoja- ante el exceso y el simulacro hi-tech del siglo XXI. De este modo, la artista pone su granito de arena en el restablecimiento del rol del “arte como naturaleza” en la construcción del nuevo espacio contemporáneo.














Galería Isabel Hurley 






"Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto"

se puede visitar del 7 de junio asta el 31 de julio del 2013


 que el que sigamos existiendo después de muertos depende de que otros nos piensen, que el olvido es la auténtica muerte. Será por eso que nos empeñamos tanto en que hablen de o alguien muere, hay partes del mundo que empiezan a faltar. Cuando murió mi abuela y no quedó nadie para contarme lo que había sido de éste o de aquel otro, o qué había ocurrido en tal o cual momento, vi cómo aparecían en blanco ciertas partes del mapa. Lo más curioso ensar en preguntar por ellas.
Como si el mundo fuese algo más bien estrecho y pequeño que vamos ensanchando a medida que lo habitamos, como si no estuviese hecho de antemano sino que lo fuésemos haciendo con las imágenes-memoria, no sólo las nuestras sino también las de otros. Nos van contando fragmentos desu historia y mientras les escuchamos van formándose imágenes en nuestra mente.

Yo hablaba de mi abuela y el mundo aparecía. Pero no podía aparecer aquello que ella no me había contado. Contar es importante. Contar es dibujar, es pintar, es construir la historia, una historia: el mundo que habitamos entre todos"

S.S.





Fragmento de texto de la expo colectiva "Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto"
http://www.isabelhurley.com/exposiciones.php?lang=esp&
fecha=actuales








Advenimiento
Porcelanas
2013




Con la mano en las zarzas

Latón / bronce

2013


La exposición colectiva "Nadie Hablará de nosotros cuando hayamos muerto", comisariada por Martha Hallot, invita a la reflexión sobre un tema de trascendencia capital, como es la muerte, a través de la obra de nueve jóvenes artistas – Laia Arqueros, Antonio Blázquez, David Escalona, Miriam Martínez Guirao, Gloria Martín, Belén Mazuecos, Sarái Ojeda, Luisa Pastor y María Sánchez-, que han creado toda una red de complicidades en torno al texto de S.S., desde muy diversas disciplinas y poéticas. El anonimato, el miedo a no dejar memoria o huella tras desaparecer físicamente está íntimamente ligado a la situación de emergencia de gran parte de nuestros artistas, la mayoría muy jóvenes, ya que aunque la edad no sea la única condición determinante de este estatus el paso del tiempo si lo es cuando no se progresa en la dirección adecuada dentro de los circuitos. En el marco actual de crisis, las circunstancias económicas, políticas y sociales han conducido a una situación en el entorno del arte contemporáneo que alcanza la categoría de fenómeno, al cual, apelando al sentido del humor –muy presente en la muestra- y con una cierta hipérbole, podríamos otorgarle la categoría de tormenta perfecta. De este modo, doble reflexión sobre la muerte: en tanto que seres vivos y como artistas.

Laia Arqueros en la serigrafía “Baubo me salve o autorretrato espantando a mis demonios”, se transforma en el personaje de la mitología griega que recurrió a mostrar su vulva a Deméter para hacerla reir durante la agónica búsqueda de Perséfone. Esta obra aporta a la exposición el desajuste de tiempos porque eterniza los instantes furtivos de felicidad, envolviéndolos en un aura extemporánea. Con una estética que evoca las pinturas etruscas y los vasos griegos, da una vuelta al mito y es la propia artista quien en una representación especular reivindica la alegría de vivir y la vida misma ejemplificada en la sexualidad, aspecto medular de su obra.

Antonio Blázquez con los dibujos-instalación "Dolores", hace una revisión irónica del icono de la imaginería religiosa barroca y andaluza por excelencia: la Dolorosa. Imagen arraigada y reconocida, de la que el artista nos ofrece su recreación como icono pop tras someterla a un proceso iconoclasta de fragmentación, yuxtaposición y descontextualización, en el que sus contenidos religioso y dramático han sido separados de lo puramente ornamental, subvertido, acentuado y glosado en un sin fin de variables posibles e imposibles.

La escultura de David Escalona “Requiem para una mosca" nos advierte sobre la negación o dificultad para palpar esas pequeñas muertes irrelevantes que se producen en el ámbito cotidiano. A través de un personal lenguaje metafórico, diferentes elementos de corte autobiográfico cobran especial relevancia.

La instalación de Belén Mazuecos " La habitación de la entomóloga" revisa el género de la vánitas recreando un gabinete de curiosidades, dispuesto a modo de capilla de exvotos, donde la metamorfosis del bombyx mori es una metáfora que evoca temas trascendentales como la fugacidad del tiempo y la caducidad de la vida.

Luisa Pastor por medio del dibujo y el collage enfrenta al espectador con absurdos artefactos o maquinarias para estimular su imaginación y hacer un diagnóstico de las capacidades creativas, como nos sugiere su delicada pieza "Pulsómetro". Pero en estos dibujos subyace el deseo de dotar de una nueva vida a la maquinaria de antaño y a una serie de objetos poco o nada valorados. Renacimiento o segunda oportunidad para hacer visible lo que pasa desapercibido y muere sin pena ni gloria.

Gloria Martín con su acrílico sobre lienzo "Tesoro", 2012 nos invita a una reflexión sobre la obra de arte convertida en objeto de mercancía en los depósitos del museo, enfrentándonos al mismo tiempo al tema de la representación en el arte. El motivo que elige, cuadros apilados sobre la pared de los fondos del Museo de El Prado, podría sugerirnos aquella costumbre de voltear los retratos de un difunto en señal de duelo.

Miriam Martinez Guirao presente con una instalación de “Plantas eléctricas” y dos piezas de la serie “Advenimiento”, testimonia la persistencia de su interés hacia el jardín y las plantas en cuanto símbolo del ciclo vital de los seres vivos. Un jardín que evoca la naturaleza pero en el que está muy presente el artificio en unos trabajos que a partir de la hoja de hiedra plantean un discurso de confrontación entre lo perecedero y lo perdurable. Trabajo conceptual, sutilísimo y técnicamente complejo en el que la ausencia se hace presente.

El panneau fotográfico de Sarai Ojeda nos muestra una selección de la serie Frágil, en la querecoge en unas instantáneas estenopeícas fragmentos de un episodio vital muy intenso, que provocó en la artista, extremadamente vulnerable y vulnerada, una estado de casi desaparición. La artista muestra ante la cámara su cuerpo desnudo e inerme, velado por la penumbra, evanescente, invadido por las mariposas del amor y el desamor; a punto de dejar de ser. Como Francesca Woodman, el escenario de su dolor y soledad es la casa inhóspita, vacía de todo menos de sus existencias torturadas, con la huella impresa de su espíritu; lugar de ausencias presentidas y deseadas.

María Sánchez emplea el fotomontaje como herramienta para los autorretratos de la serie “Interiorismo”, apropiándose de diferentes escenografías escogidas de revistas de decoración pasadas de moda, siempre preservando el anonimato al ocultar o voltear el rostro al espectador. La artista nos sugiere con estas absurdas y teatralizadas poses en ambientes de marcada estética Kitsch y los enrevesados títulos con que ha bautizado las obras un relato que, si existe, se precipita hacia su propio abismo. 


  




SALA MIGUEL HERNANDEZ DE ORIHUELA











IKAS ART 2010




 



















0 comentarios:

Publicar un comentario