Galería Isabel Hurley



"Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto" 

se puede visitar asta el 31 de julio del 2013






"¿Qué pasará con el mundo cuando hayamos muerto? ¿Habrá mundo? ¿Habrá alguien? Tal vez tuviese razón aquel filósofo cuando pensaba que el que sigamos existiendo después de muertos depende de que otros nos piensen, que el olvido es la auténtica muerte. Será por eso que nos empeñamos tanto en que hablen de nosotros. Cuando alguien muere, hay partes del mundo que empiezan a faltar. Cuando murió mi abuela y no quedó nadie para contarme lo que había sido de éste o de aquel otro, o qué había ocurrido en tal o cual momento, vi cómo aparecían en blanco ciertas partes del mapa. Lo más curioso es que no recuerdo que esas partes estuviesen en el mapa antes de que se me ocurriese pensar en preguntar por ellas.
Como si el mundo fuese algo más bien estrecho y pequeño que vamos ensanchando a medida que lo habitamos, como si no estuviese hecho de antemano sino que lo fuésemos haciendo con las imágenes-memoria, no sólo las nuestras sino también las de otros. Nos van contando fragmentos desu historia y mientras les escuchamos van formándose imágenes en nuestra mente.

Yo hablaba de mi abuela y el mundo aparecía. Pero no podía aparecer aquello que ella no me había contado. Contar es importante. Contar es dibujar, es pintar, es construir la historia, una historia: el mundo que habitamos entre todos"

S.S.






Fragmento de texto de la expo colectiva "Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto"
http://www.isabelhurley.com/exposiciones.php?lang=esp&fecha=actuales









Advenimiento
Porcelanas
2013







Plantas Eléctricas
Porcelanas/Led
2012




Con la mano en las zarzas
Latón / bronce
2013






Exponiendo junto a: Laia Arqueros, Antonio Blázquez, David Escalona, Gloria Martín, Belen Mazuecos, Saraì Ojeda, Luisa Pastor y Maria Sánchez.







La exposición colectiva "Nadie Hablará de nosotros cuando hayamos muerto", comisariada por Martha Hallot, invita a la reflexión sobre  un tema de trascendencia  capital,  como es la muerte, a través de la obra de nueve jóvenes artistas – Laia Arqueros, Antonio Blázquez, David Escalona, Miriam Martínez Guirao, Gloria Martín, Belén Mazuecos, Sarái Ojeda, Luisa Pastor y María Sánchez-, que han creado toda una red de complicidades en torno al texto de S.S., desde muy diversas disciplinas y poéticas. El anonimato, el miedo a no dejar memoria o huella tras desaparecer físicamente está íntimamente ligado a la situación de emergencia de gran parte de nuestros artistas, la mayoría muy jóvenes, ya que aunque la edad no sea la única condición determinante de este estatus el paso del tiempo si lo es cuando no se progresa en la dirección adecuada dentro de los circuitos. En el marco actual de crisis, las circunstancias económicas, políticas y sociales han conducido a una situación en el entorno del arte contemporáneo que alcanza la categoría de fenómeno, al cual, apelando al sentido del humor –muy presente en la muestra- y con una cierta hipérbole, podríamos otorgarle la categoría de  tormenta perfecta.   De este modo, doble reflexión sobre la muerte: en tanto que seres vivos  y como artistas.

Laia Arqueros en la serigrafía “Baubo me salve o autorretrato espantando a mis demonios”, se transforma en el personaje de la mitología griega que recurrió a mostrar su vulva a Deméter para hacerla reir durante la agónica búsqueda de Perséfone. Esta obra  aporta a la exposición el  desajuste de tiempos  porque eterniza los instantes furtivos de felicidad, envolviéndolos en un aura extemporánea.  Con una estética que evoca las pinturas etruscas y los vasos griegos, da una vuelta al mito y es la propia artista quien  en una representación especular  reivindica la alegría de vivir y la vida misma ejemplificada en la sexualidad, aspecto medular de su obra.

Antonio Blázquez con los dibujos-instalación "Dolores", hace una revisión irónica del icono de la imaginería religiosa barroca y andaluza por excelencia: la Dolorosa. Imagen arraigada y reconocida,  de la que el artista nos ofrece su recreación como icono pop tras  someterla a un proceso iconoclasta de fragmentación, yuxtaposición y descontextualización, en el que  sus contenidos  religioso y dramático han sido separados de lo puramente ornamental, subvertido, acentuado y glosado en un sin fin de variables posibles e imposibles.

La escultura de David Escalona “Requiem para una mosca" nos advierte sobre la negación o dificultad para palpar esas pequeñas muertes irrelevantes que se producen en el ámbito cotidiano. A través de un personal lenguaje metafórico, diferentes elementos de corte autobiográfico cobran especial relevancia.

 La instalación de Belén Mazuecos " La habitación de la entomóloga" revisa el género de la vánitas recreando un gabinete de curiosidades, dispuesto a modo de capilla de exvotos,  donde la metamorfosis del bombyx mori es una metáfora que evoca temas trascendentales como la fugacidad del tiempo y la caducidad de la vida. 

Luisa Pastor por medio del dibujo y el collage enfrenta al espectador con absurdos artefactos o maquinarias para estimular su imaginación y hacer un diagnóstico de las capacidades creativas, como nos sugiere su delicada pieza "Pulsómetro". Pero en estos dibujos subyace el deseo de dotar de una nueva vida a la maquinaria de antaño y a una serie de objetos poco o nada valorados. Renacimiento o segunda oportunidad para hacer visible lo que pasa desapercibido y muere sin pena ni gloria. 

Gloria Martín con su acrílico sobre lienzo "Tesoro", 2012 nos invita a una reflexión sobre la obra de arte convertida en objeto de mercancía en los depósitos del museo, enfrentándonos al mismo tiempo al tema de la representación en el arte. El motivo que elige, cuadros apilados sobre la pared de los fondos del Museo de El Prado, podría sugerirnos aquella costumbre de voltear los retratos de un difunto en señal de duelo.

Miriam Mart Guirao presente con una instalación de “Plantas eléctricas” y dos piezas de la serie “Advenimiento”, testimonia la persistencia de su interés hacia el jardín y las plantas en cuanto símbolo del ciclo vital de los seres vivos. Un jardín que evoca la naturaleza pero en el que está muy presente el artificio en  unos trabajos que a partir de la hoja de hiedra plantean un discurso de confrontación entre lo perecedero y lo perdurable. Trabajo conceptual, sutilísimo y técnicamente complejo en el que la ausencia se hace presente.

 El panneau fotográfico de Sarai Ojeda nos muestra una selección de la serie Frágil, en la querecoge en unas instantáneas estenopeícas fragmentos de un episodio vital muy intenso, que provocó en la artista, extremadamente vulnerable y vulnerada, una estado de casi desaparición. La artista muestra ante la cámara su cuerpo desnudo e inerme, velado por la penumbra, evanescente, invadido por las mariposas del amor y el desamor; a  punto de dejar de ser. Como Francesca Woodman, el escenario de su dolor y soledad es la casa inhóspita, vacía de todo menos de sus existencias torturadas, con la huella impresa de su espíritu; lugar de ausencias presentidas y deseadas.  

María Sánchez emplea el fotomontaje como herramienta para los autorretratos de la serie “Interiorismo”, apropiándose de diferentes escenografías escogidas de revistas de decoración pasadas de moda, siempre preservando el anonimato al ocultar o voltear el rostro al espectador. La artista nos sugiere con estas absurdas y teatralizadas poses en ambientes de marcada estética Kitsch y los enrevesados títulos con que ha bautizado las obras un relato que, si existe, se precipita hacia su propio abismo.



















 



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